Sal de la Burbuja (Espanol)

ISBN
9780816391530

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El propósito de ser un discípulo no es solamente proclamar las buenas nuevas, la palabra de salvación, sino también demostrar el amor de Dios a los necesitados. No podemos salir de la oscuridad y tan solo disfrutar su maravillosa luz; necesitamos volver a la oscuridad y hacer la diferencia. Somos escogidos por Dios para ser “sal” y “luz”.
Doquiera estemos, ya sea individualmente o como cuerpo de la Iglesia Adventista, nuestro entorno debe ser diferente de los demás, transformado por nuestra fiel presencia. Cuando decimos que somos cristianos, no hablamos de un cristianismo egoísta sino de un cristianismo abnegado, que refleja el corazón servicial de Jesús.

SUNG K. KWON, doctor en Liderazgo de la Universidad Andrews, es ministro ordenado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y desde 2001 ha servido como director ejecutivo de Servicios a la Comunidad en la División Norteamericana. Creció en un hogar con creencias budistas y católicas, y fue bautizado en la iglesia Adventista del Séptimo Día en 1991. Sirve como capellán (capitán) en la patrulla civil aérea, las Fuerzas Armadas Auxiliares estadounidenses. Ha servido en juntas administrativas de las Organizaciones Voluntarias Nacionales Activas Durante los Desastres (NVOAD), en la Coalición Nacional Interreligiosa sobre el Envejecimiento (NICA), y en el Consejo Nacional sobre el Cuidado de las Masas. Como consultor para el Instituto de Estándares para la Excelencia®, procura mejorar el liderazgo, el manejo de personal y las operaciones comerciales.

“La Iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el evangelio al mundo. Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria” - Hechos de los apóstoles, p. 9.

El propósito de ser un discípulo no es solamente proclamar las buenas nuevas, la palabra de salvación, sino también demostrar el amor de Dios a los necesitados. No podemos salir de la oscuridad y tan solo disfrutar su maravillosa luz; necesitamos volver a la oscuridad y hacer la diferencia. Somos escogidos por Dios para ser “sal” y “luz”.
Doquiera estemos, ya sea individualmente o como cuerpo de la Iglesia Adventista, nuestro entorno debe ser diferente de los demás, transformado por nuestra fiel presencia. Cuando decimos que somos cristianos, no hablamos de un cristianismo egoísta sino de un cristianismo abnegado, que refleja el corazón servicial de Jesús.

Debemos hacer un cambio, pasar de simplemente ir a la iglesia a ser una iglesia en el mundo que nos rodea. Debemos orar para que Dios intervenga en nuestras propias vidas, escuchar a las personas, para conocer sus luchas y desafíos, y buscar en los vecindarios y comunidades que nos rodean oportunidades para servir y demostrar el amor de Dios. Solo entonces podremos ser testigos de un verdadero cambio: cambios en nuestras vidas y en nuestras comunidades.


Burst the Bubble (Spanish)

“[The church] was organized for service, and its mission is to carry the gospel to the world. From the beginning it has been God’s plan that through His church, shall be reflected  to world His fullness and His sufficiency. The members of the church, those whom He has called out of darkness into His marvelous light, are to show forth His glory.”

–Acts of the Apostles, p 9 

The purpose of being a disciple is not only to proclaim the good news, the word of salvation, but also to demonstrate the love of God to people who are in need. We cannot come out of the darkness and simply bask in His marvelous light; we need to go back into the darkness and make a difference. We are chosen by God to be “salt” and “light.”

Wherever we are in the world—individually or collectively as the Adventist Church body—the surrounding environs must be different, transformed by our faithful presence amongst them. When we say we are Christians, we are not talking about self-serving Christianity, but other-serving Christianity. A Christianity that reflects Jesus’ heart of servant hood.

We must make the shift from just going to a church to being a church in the world around us. We must pray for God’s intervention in our own lives, listen to people’s struggles and challenges, and look for opportunities in the neighborhoods and communities that surround us to serve and demonstrate God’s love. Only then will we witness real change—changes in lives and changes in our communities.

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Item Format Paperback
Publisher Pacific Press Publishing Association
Page Count 160
Language Español
Year Published 2019
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